45 años del festival de Woodstock


Hace 45 años cuando apenas se iba a cumplir un mes de alunizaje, hubo otro suceso importante que marcó la década de los sesenta y el final de esa época maravillosa. El Festival de Woodstock. Acá la presentación de Carlos Santana tal como se pudo ver en la película un par de años después.

Recordando a Luis Carlos Galán


La Plaza se construyó con dineros que aportó la Nación mediante la Ley Bolívar, se trataba de crear un espacio abierto en la manzana que resultó de partir en dos la que albergaba a la Iglesia de San Laureano, para despejar el frente del Palacio de Justicia y liberar la un poco la presión sobre el Parque García Rovira. Todo ello dentro de un plan de renovación ideado por el arquitecto Gonzalo Romero Mantilla. Inmuebles nacionales aportó gran parte de los fondos para la compra de inmuebles y las obras en sí; y no como nos han vendido la idea según la cual todo se financió con dineros del Fondo de Parqueaderos del Área Metropolitana de Bucaramanga, ese dinero tomó otros caminos, pero esa historia será para otra ocasión. Durante la ejecución de las obras sucedió el asesinato de Luis Carlos Galán y así la plaza que iba a llamarse Plaza de Bolívar, pasó a llamarse Plaza Luis Carlos Galán. En un costado de la Plaza se levantó una escultura de Edgar Negret llamada “Magnicidio”. (Puede verla en este vínculo). Pero probablemente por los gustos de nuestros gobernantes, decidieron hacer algo más sencillo y al alcance del bolsillo. Y los dio por hacer la imagen que se ve a continuación.
lcg1A los 25 años del asesinato de este gran hombre da tristeza ver que acá en Bucaramanga, en su tierra natal, en la Plaza Luis Carlos Galán le han erigido una escultura monumental en fibra de vidrio, en imitación bronce.  Escultura elaborada al mejor estilo Bosquimano, tan apreciada por nuestros artistas de la mentira y muy común por estos lados. (Si no sabe cual es el estilo bosquimano vea este enlace). Como dice Juan Carlos, si fuera en realidad de bronce ya estaría en el fondo del Parqueadero.

Allí estudiaron los verdaderos hermanos Martínez


imga099Cuentan que este antiguo edificio aún existe, aunque es difícil verlo ya que está embutido en el núcleo de una serie de edificios localizados en el oriente de Bucaramanga. Se construyó en lo que sido una especie de cantera de arcilla. Estaba en una explanada al otro lado de la loma del sector oriental de la pequeña capital de provincia, (Vea acá la fotografía), en la parte trasera de la llamada “Casa del Diablo”. El colegio es el Instituto Caldas, y la Universidad es la UNAB. Cuentan muchas cosas de la “La Casa del Diablo”, algunas equivocadas como una publicación del pasquín local (Vea Reescribiendo la historia local…), pero ninguna realmente increíble. Acá puede ver una versión. Acá otra menos adornada. Y otra relacionada. Lo único nuevo que ha descubierto, es algo viejo que la Casa está cercenada, le quitaron un pedazo para construir edificios y que originalmente era más pequeña como se observa en la imagen inferior. Don David era quien supuestamente había hecho el pacto con el Diablo.

Casa del Diablo

 

En esa Casa funcionó el Colegio Panamericano, funcionó inicialmente la UNAB, hasta que se trasladó a su sede actual, al principio como anexo al Instituto Caldas. “El Gallinero” le llamaba el Profesor Carmelo García, un español que dejó recuerdos en muchos estudiantes de lo que él llamaba el ‘bachillerauto’.

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Inicialmente el Instituto Caldas era un edificio escueto, sin cercas, muros o portería. El que quería estudiar iba a clases, o si no se podía largar para otro lado. En esos salones con cierta frecuencia se veía algo imposible hoy en día: unos épicos voleos de tiza en los que participaba casi todo el curso.

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Una de las cosas raras de esas épocas era que los mayores (los de 5º y 6º) podían fumar en los recreos, previo permiso de los padres. En el Colegio San Pedro fumaban en el sector entre la piscina y el mapa de Colombia y en el Caldas en un par de bancas alejadas de las canchas.

 

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Y si, como no tenía puertas en los recreo entraban los vendedores ambulantes de crispeta, chicharrón y boge, paletas y raspados. Con el tiempo se construyó la sede de la UNAB y se trasladó el Caldas ambos proyectos de Arquitecto Bumangués Rafael Maldonado, el colegio ahora tiene una cerca pero para que los ladrones no se roben los computadores. Y detrás quedaba el sector para actividades extras como la “Vuelta a la loma” y otras cosas que serán motivo de otra entrada.