Tramando incautos


Los amigos de El Grupo de Estudio de Tímidos Urbanistas Patafísicos de la Meseta de Bucaramanga y de sus Escarpas y Rumbones envían a este Blog unas fotos, un enlace y unos comentarios que se transcriben a continuación:

Luego de un par de dudas con la incógnita sobre que era lo que estaban haciendo allí, instalaron una mini valla de esas en las que anuncian obras.

Así lo que vimos en su Twitter en ese momento

Creíamos que se trataba del embeleco aquel del urbanismo táctico con que nos tienen tramados. Pero no era una Apropiación (o invasión) del espacio público así lo llamen RECUPERACIÓN ESPACIO UNIDAD RESIDENCIAL. Pero interpretando el letrero se observan varias cosas:

  1. La valla no cumple ni con las dimensiones ni con el contenido que la normatividad exige a las vallas de las obras de construcción.
  2. No aparece nombre del titular (ya sea persona natural o jurídica) de la licencia.
  3. La RECUPERACIÓN ESPACIO UNIDAD RESIDENCIAL no es una clase o modalidad de licencia que exista legalmente.
  4. Según la fotografía los elementos de cerramiento están instalados en el espacio público, por tanto no hay ninguna recuperación.
  5. Las Licencias que citan (DC 502/87, DC 582/87 y DC 028/89 son de los años 1987 y 1989, no se entienden como ejecutan el cerramiento invocando unas licencias de la penúltima década del siglo pasado.
  6. El GDT 4472 del 1 de octubre de 2018 debe ser una carta u oficio de la Secretaría de Planeación y no una licencia de intervención del espacio público.

Lo cual nos llega a concluir lo siguiente:

  • Los propietarios del conjunto o edificio TORRES DE SOTOMAYOR son muy avispados, unos verdaderos aviones.
  • En Bucaramanga, ni la Secretaría de Planeación ni la Defensoría del Espacio Público de Secretaría cumple con sus funciones

Afortunadamente solo le quedan 321 días a esta administración.

Ante lo cual no se puede sino darles la razón a los amigos de ese grupo en casi todo excepto en el “afortunadamente”, pues preocupa lo que le pueda ocurrir a la ciudad con esa “creatividad” desbocada.

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Y de pronto desaparecieron los esperpentos…


Nos molestaba observar esos aparatosos receptáculos de basura enrazados de mogadores publicitarios estorbando en los andenes de Bucaramanga. Una especie de “Carrasquitos” siempre rebosantes de basuras. Con la engañifa de tener dos tapas indicando dizque recicables y orgánicos que conducen a un receptáculo común en el cual se desclasificaban los residuos.

Bueno, parece que la idea original era vender publicidad, u claro que la municipalidad no recibía nada por este concepto, solamente se beneficiaba la firma de propiedad indirecta de algún “polémico empresario” y de pronto el avispado que permitió su instalación. Obvio, el municipio se quedaba “con el pecado y sin el género“.

Realmente no los extrañaremos. Ojalá pronto a los genios del urbanismo táctico se les ocurra reemplazarlos.

Se esperan movimientos burocráticos en Colombia con el cambio de gobierno


Pues si…

“Definitivamente esos de Tránsito de Bucaramanga no sirven pa’ un sieso”


Esa fue la frase de una charla que le escuchamos a un par de señores el viernes pasado en el Parque Turbay.


Eso pasa siempre que inicia un puente festivo, por la noche el parque se vuelve una sucursal ilegal de la terminal de transporte, y como en Bucaramanga, los agentes y el director se acuestan como las gallinas, en las calles reina el caos“.

Pues si, como se observa en las fotografías que nos apresuramos a tomar, los buses con toda la parsimonia del caso estacionados ocupando un carril de la carrera 27.

Y para más complique, estacionan obstruyendo la parada de Metrolínea. Por eso el conductor bus tiene que parar a recoger y dejar pasajeros en la mitad de la calzada.

Y pasan a toda mecha con ese ruidajón esos vergajos de las motocicletas de alto cilindraje que parece que con la moto les vendieron un lote en el parque cementerio.” Continúan comentado los señores.

Y no solo en la 27, en las calles laterales no es raro ver motos en contravía y por los andenes. Y sin luces. ¡Ah! Y los de los carros no se quedan atrás, son muchos los que andan sin las luces, unos les grita que prendan las luces y algunos agradecen. En cambio a los de las motos si se les les avisa que van sin luces o ‘comiendo flecha’, se embejucan, y de buenas si apenas nos gritan: ¡’Sapo HP’!”

¿Y qué me dices de los ciclistas? Ahora pasan en manadas algunos llevan luces, pero otros parecen especializados en viajar por los andenes, u no respeten un semáforo ni el sentido de las vías… Y los peores son los que andan con cachucha y morral naranja. Unos pingos que hacen domicilios, van por donde se les da la gana y hasta en las colas de las tiendas y restaurantes de comida rápida se cuelan como si fueran dueños del negocio. No respetan. Yo dejé de ir a comprar esos sánduches en el Metropólitan pues los empelados permiten que esos vergajos se salten las filas.

Si realmente, si los señores agentes de tránsito sirvieran para algo distinto de escoltar entierros, y vigilar el pico y placa, esa entidad tendría una buena fuente de ingresos.

Tengo que volver a pasar por ese parque, se aprende mucho.