Sobre la remodelación de un parque


Un render de la propuesta del arreglo del Parque Solón Wilches. Me encanta como los grupos de personas difieren en sus puntos de fuga entre sí y con el punto de fuga de la imagen. Un toque de surrealismo.

Interesante el proyecto. El cambio más notable es el de los senderos. El parque no era muy conocido por los bumangueses hasta cuando se presentó el show entre el alcalde Rodolfo y un señor al que llamó Lavaperros, se trata de unos de esos “influenceneres”que les gusta figurar en las redes sociales posando de lector.

Y no logro ubicarme, para verificar si algunos de los árboles más representativos los van a talar.

Me preocupan los árboles Entre ellos los caracolíes, así como el árbol llamado Bala de Cañón (sobre la 27 A) y el par de acacias bajo cuyas raíces duermen muchos años las larvas de las Chicharras. Si, a aquellas llamadas como con pena cigarras, a esas a las que cantaban los poetas locales.

Bienvenido el cambio. Ojala se tenga un diseño adecuado de iluminación, el parque tiene una absurda colección de luminarias, y unos reflectores de piso que innecesariamente alumbran al cielo, una cantidad absurda de tapas metálicas de contadores eléctricos.

Lástima eso sí que se va a perder es el intrincado diseño de los senderos. Dicen que en un principio su superficie era en baldosín de cemento, lo cual era una maravilla para patinar en esos patines antiguos de ruedas metálicas. Y ahí la juventud aprendía que era imposible recorrer todos los senderos arrancando de un sitio dado, sin si repetir el paso por uno de ellos, para llegar al sitio inicial. Alguno dijo que lo había visto en ese libro llamado El hombre que calculaba, perro nadie le hizo caso.

En la imagen de mediados de los años 70 en el ángulo inferior derecho se aprecia el diseño de los senderos.

Ya en la universidad alguno descubrió que era algo semejante al Problema de los puentes de Königsberg, y que ni aplicando los estudios de Euler no había solución posible.

A continuación un esquema del trazado de los senderos para que intenten hacer el ejercicio.

Se debe iniciar en cualquier punto y tratar de recorrer, sin repetir paso por un camino y volver al punto inicial

Esperemos a ver si el nuevo diseño inspira a las nuevas generaciones.

Cuando no se sabe nada del diseño de vías


Por nuestras críticas a los diseños y el general a la implantación del programa de las ciclo-rutas hemos resultado interactuando en Twitter con una cuenta llamada @Ciclaramanga 

Confesamos que nos tenía un poco despistados la forma en que argumentaban en esa cuenta. En algunos casos la cuenta se contradecía y en otros razonaba de una forma a nuestro modo de ver errática. 

Veamos un par de ejemplos:

El dizque pavimento de baja densidad

El Radio de Giro de 90 grados

Por un momento pensamos silenciarla, pero por su evidente cercanía a los  gestores (o por estar bajo el patrocinio de…) continuamos la interacción. Nos tomamos el penoso trabajo de alimentar con sus trinos con respuestas, en un software para analizar la cuenta. Los resultados sorprendieron. Hay que tener en cuenta que el software arroja resultados probabilísticos. (Entre paréntesis nuestros comentarios). Veamos:

 

  1. Analizando el estilo, gramática y vocabulario se detecta que la cuenta la escriben al menos tres autores. 73,61%. (Es lo que llaman un colectivo, o más recientemente una bodega, cuyo objetivo es generar “ruido” en las redes sociales).
  2. Si se descarta la anterior opción y se trata de un solo autor, este parece de un trastorno de personalidad: Delirio de grandeza esquizoide. 64.92%. (O un troll. No me sorprendería).
  3. El autor (o los autores) es de clase media alta, con una mezcla no decantada de ideas de izquierda y de derecha, con tendencias a desechar las opiniones ajenas. 78,23% (Por su maniqueísmo y forma de ver todo es blanco y negro encuadraría dentro del fascismo italiano o los Guardias Rojos de Mao).
  4. El autor tiene directos intereses monetarios en la ejecución del proyecto. 52,45% (Solo así se entendería esa argumentación bobalicona y traída de los cabellos de ‘pavimento de baja densidad’ y el radio de giro de 90 grados).

 

Seguiremos entretenidos con este loco software.

Azadones en la Calle


Caminando por la calle 42 de Bucaramanga, vemos unos objetos extraños, a acercarnos, sin poder identificarlos, damos una vuelta a su alrededor y descubrimos una placa. Se trata de una obra del maestro Guillermo Espinosa.

Data del año de 1987, cuando los constructores estaban obligados a dotar el espacio público en cercanías de la edificación que construían de una obra de arte. Todo iba muy bien hasta cuando a alguien se le ocurrió crear un Fondo para el embellecimiento del espacio público por allá en 1989. Toda construcción mayor de 2.000 metros cuadrados debía aportar el equivalente al 60% de lo facturado por concepto del Impuesto de delineación y Urbanismo al referido Fondo.

Y sucedió lo inevitable. Cuando el Fondo empezó a llenarse, los políticos le echaron el ojo.  Y aún se sigue cobrando aunque el Fondo fue liquidado. Con el POT del año 2000, el área construida en el municipio de Bucaramanga se como mínimo aumento el 200%, con esos ingresos podríamos calcular que el espacio público de Bucaramanga tendría tantas obras de arte como Venecia durante su Bienal. Pero…

Solo nos queda la cháchara del actual alcalde que dice que “El Espacio Público es la Piel de la Democracia“.

(Se puede hacer click en la imagen para leer los textos de las caricaturas). Pura carreta, pintura y demagogia. Bueno, lo único que hicieron fue regalar el espacio público, vendiéndolo o como hicieron al frente de la Funeraria San Pedro.

Citan licencias vencidas el siglo pasado para hacer un cerramiento o que presuntamente licencia la oficina de planeación mediante un oficio del 1 de octubre de 2018.

Afortunadamente a esta administración solo le resta 196 días. ¿Aguantaremos?

¿Espejismo?


Recibimos una fotografía y un texto que transcribimos parcialmente a continuación.

Despistado al mirar hacia atrás mientras viajo por la carrera 27 de Bucaramagna al ver un movimiento raro. Si, parte de la motocicleta se movía al veres. Ya más concentrado, veo que el “pato” o pasajero de la moto lleva un gran espejo. Bueno es normal en Bucaramanga en dónde como dicen por acá los pingos: “Tránsito no sirve para un sieso“. (Y no se tatra de Doña Trántiso la que vendía hormigas en la plaza central, hablan de la autoridad(?) de tránsito).

Eso si es una situación de riesgo como dicen los geólogos de La Nueva Asociación de Urabnistas Disléxicos Pensianodos,