Lo que dicen por ahí


Ese loco

Pues si…

La tecnología en el Paseo del Comercio


2016-07-28 10.31.08

Está tan abandonado el espacio público de Bucaramanga (dizque la Piel de la Democracia), que en la vía peatonal llamada El Paseo del Comercio, se encuentra uno hasta una venta de ese juego de apuestas llamado Baloto.

La Administración Municipal de Bucaramanga Enculebrada


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Esta entrada no tiene relación con el anuncio del Alcalde Rodolfo Hernández de acoger al municipio de Bucaramanga a la Ley de quiebra. En casi nueve meses de su mandato no ha habido dos informes sobre la situación financiera que coincidan, por lo tanto somos partidarios de esperar “un tantico”. El asunto de la “enculebrada” pues, no se refiere a las deudas como se les dice en Colombia. Se trata de una historia distinta que se narra a continuación. Escuche o vea acá el anuncio del Alcalde.

Por allá a principios de los años noventa del siglo pasado, el alcalde de Bucaramanga era Alfonso Gómez Gómez, y en la ciudad venía de la administración anterior la intensión de adornar el espacio público con obras de arte. Pero bueno, la apreciación del arte es muy subjetiva. Se venía de una administración que instaló en espacio público un par de esculturas de Negret, una de John Castle, una de Ramírez Villamizar, y ese grupo de Spinoza que se encuentra en el costado sur oriental de la edificación que a muchos nos parece un homenaje a Pac-Man y otras lo llaman “La Mordida y la Mascada”, y otras que no recordamos. El alcalde del momento prefería un arte más figurativo y tradicional. Así pues se realizó un concurso para celebrar otro falso aniversario de Bucaramanga un 22 de diciembre. Falso, pues aunque a los lugareños les han grabado como un tatuaje esa fecha, no hay pruebas que la sustente. El caso es que el concurso tenía como teme las fundadores de Bucaramanga, y había establecido que debía hacer referencia a los  indígenas, a los conquistadores bárbaros conquistadores españoles y las los salvajes iconoclastas religiosos  que desculturizaron a los primeros con ayuda de los segundos.

Dentro de ese enfoque el alcalde, como buen representante de la Academia de Historia de Santander, escogió al jurado con una buena representación de viejitos craquecos miembros de esa entidad. En día de la revisión de la propuesta se recibieron cuatro o cinco, una de ellas, la que ganó era una escultura en bronce con un indígena, un conquistador, y y monje. Por motivos de presupuesto y el costo de fundir el bronce se construyeron a una escala menor de lo que establecen los cánones. Tradicionalmente la altura de la figura humana debe ser mayor o igual a 2,40 metros, y acá escasamente llegó a un metro con setenta centímetros el más alto. Por eso la sabiduría popular bautizó el conjunto como “Los Pitufos”. (En la imagen se observan detrás de la culebra). Otra que recordamos es una colorida maqueta de Orlando Morales, que representaba una manta Guane.

Pero la que más nos impactó era una maqueta pesada de casi un metro cúbico. Era  una representación de la esquina sur occidental del edificio de la alcaldía (antes del nunca bien aclarado incendio en la época del alcalde que llamaban ‘vasito de leche‘ y por el costado se desenroscaba una formidable serpiente  y su cabeza quedaba sobre el andén de la calle 35 y en su boca se veían las piernas con botas de un conquistador español. Era la propuesta del artista bumangués Jorge Iván Arango, el mismo que había realizado el hermoso mural que existe en un costado del centro comercial Cañaveral. Algo parecido al dibujo que acompaña a este entrada del blog. Por supuesto la serpiente no era tan sencilla como la hemos representado, su cabeza parecía una mezcla de cabeza de dragón chino y jaguar maya. Les faltó audacia a los artríticos jurados.

Ya volviendo al presente (agosto de 2016) pensamos que la propuesta era premonitoria del anuncio del señor alcalde , el ingeniero que confunde a Hitler con Einstein. Y que el día de ayer anunció que el municipio se iba a declarar en quiebra, es decir, está enculebrado y sin como poder salir del atolladero.

Y los parques están manga por hombro


El Solón Wilches

Antes de entrar a la primera misa de la mañana en la iglesia del Colegio de San Pedro Claver, o de la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús de Bucaramanga, doña Marta nos hace notar lo deteriorado que está el Parque Solón Wilches. Y nos dice:

En los últimos años las administraciones nos han abandonado los parques de esta ciudad, la que antes llamaban La Ciudad de los Parques. Mire por ejemplo ese que llamábamos “El Parquecito”, este que queda detrás de la entrada del colegio. Este parque con el Parque de las Palmas contaba el abuelo que fueron los únicos que dejaron del trazado urbano del barrio Sotomayor. Un peculiar trazado con calles radiales y carrera circulares, que desde entonces han sido el dolor de cabeza de carteros y taxistas. Una vez vi un plano dibujado en papel tela con tinta china y plumilla de Bucaramanga en planeación. El plano mostraba que los parques Solón y las Palmas tenían un diseño semejante, pues ambos eran el remate de dos calles ciegas.

Bueno, el caso es que entre la incultura de la gente y la incuria de la administración municipal el Solón Wilches está vuelto un chiquero con tendencia a empeorar. Las cestas de basuras desbaratadas, la basura regada por el piso, algunos árboles muertos como ese de la esquina, o el grande del centro, otros enfermos por las plagas, unos mutilados por el electrificadora como ese que llaman ‘bala de cañón’ que queda frente a la puerta del colegio. Los pisos deteriorados, en un extremo las raíces del árbol  han levantado el piso , ahora van por el asfalto de la vía y están alzando una de las bancas como en el cuento infantil de ‘Juanito y las habichuelas’. En unos puntos el pasto no prende pues el año anterior, abonaron con piedras y eso se formó una especie de argamasa en la que nada puede crecer.

A mediodía y por las noches se ha convertido en un muy frecuentado fumadero de marihuana y otras porquerías, una ola que llaman. Un buen negocio de microtráfico dice Ánderson. Llega una moto a la esquina de adentro y abajo y disimuladamente los muchachos avanzan hacia allá e intercambian saludos y otras cosas. Con ese olor yo creo que ni se acercan los zancudos. Ahora dirán que comerciar esas cosas forma parte del libre desarrollo de la personalidad.

Y para rematar ahora lo han vuelto parqueadero, la calle que lo rodea es muy angosta, casi no puede pasar el carro de la basura, cuando tránsito controla el estacionamiento en la 45, muchos buscan estacionar en esa vía, (tiene un carro de 60 millones de pesos y les duele pagar un parqueo de mil quinientos pesos). Y ahora se ha vuelto estacionamiento de tractocamiones. Vaya y vea. Me despertaron con esa pitadera.

Y pues si, vamos y nos encontramos con el tractocamión estacionado, solo que no se sabe como hicieron para meterlo en reversa. ¿Y tránsito? ¿Será que el señor de tránsito está muy ocupado en las redes sociales?

Remata doña Marta diciend0: “A algunos se les ha olvidado cumplir con su deber”.

El descanso


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En el Parque Bolívar de Bucaramanga

‘Tese quieto mijo


O la foto sale corrida

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En el Parque Santander de Bucaramanga.

El Espacio Público “La Piel de la Democracia” – 1


Así vimos definido el espacio público en un documento de la Defensoría del Espacio Público de Bucaramanga. Ahora unos comentarios gráficos.

Pues si

 

Se acaba El Magará


Magará

Nos cuenta Ramiro:

Me acabo de enterar que se va a acabar ese tradicional establecimiento de Bucaramanga llamado “El Magará“. Allí donde nos encontrábamos los viernes a tomar cerveza y hablar cháchara. Es una lástima. Ya se están acabando estos sitios. O mejor dicho ahora todo sucede en “Cuadra picha”. No es lo mismo.

Era el último sobreviviente de esa serie de sitios de tertulia y reunión que funcionaban desde los años sesenta en Bucaramanga. Este empezó por allá en 1967 como una minipista de carros eléctricos que atraía a los muchachos de la época y que con el tiempo quebró. Luego pasó a ser una especie de Drive Inn, con atención a los automóviles que se estacionaban a su alrededor, aunque la mayoría de la clientela prefería usar las mesas externas. Con la ampliación de la Avenida González Valencia, perdió la zona de estacionar, y por ende clientela. Por allí vimos muchas rasca, perras y jumas de muchos personajes que hoy en día se las tiran de muy dignos.

En sus inicios eran unos establecimientos muy “particulares”, había una especie de segregación lógica en esa sociedad pacata, en donde los curas Rojas, Trillos y monseñor Rueda Hernández decidían que podían hacer o no, los Bumangueses. Por ello, en las mesas solamente se veían hombres y las mujeres cuando iban, eso sí acompañadas, no se bajaban de los carros. Hasta que con la llegada de las discotecas los curas perdieron su poder, puesto que no podía intervenir ni espiar.

Ahora pasará probablemente a ser un Oxxo, o algo semejante. Y El Magará quedará en el recuerdo de algunos junto a El Tupac, El Mesón de los Búcaros, La Fuente Dorada, El Bolo Club, El Tupac Amarú, El Nathalie y EL Drive Inn Cachagua, entre otros.

Pues sí, razón tiene Ramiro.

Estacionamientos y movilidad


Si, las comparaciones son odiosas, pero…
bahías

Tenemos genios de exportación. ¿Se animan?

El pobre grafólogo


chiclisrechiflis

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