De nuestro amoblamiento efímero


A algún creativo una vez se le ocurrió llenar el llamado “Paseo del Comercio” en Bucaramanga de unas ‘esculturas’ de las Hormigas Culonas. Esas hormigas que nos encanta comer a los Bumangueses. Bueno, esas ‘obras de arte’ en realidad eran como los cuadernos de colorear que venden para calmar las ansiedades modernas.

Eran unos esqueletos de acrílico o similar y los ‘artistas’ las colereaban. (Algo igual se hizo con unos árboles durante la nefasta administración del ex alcalde y ahora jardinero en la cárcel de San Gil Iván Moreno Rojas.

Obviamente, esos materiales baratos están destinados a deteriorarse si se dejan en el espacio público bajo el rigor de los elementos. De ellos solo quedan unos que misericordiosamente algunos vecinos han protegido y recogido.  Del resto quedan solo los incómodos y enanos pedestales que se han convertido en vitrinas para los vendedores ambulantes. O puede quede pronto sean alguna variante del urbanismo táctico local. ¿O un itinerante perfomance?

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Navidades en el espacio público apodado “La Piel de la Democracia”



Al ver esta fotografía de un ‘árbol de navidad‘ tomada en el Paseo del Comercio (informal) en Bucaramanga, me dice que identificado como El Abad de la Meseta de Bucaramagna, “No es por joder, pero esa si es la muestra palpable de esa estrategia sobre el espacio público de la actual administración respecto a la versión vernácula del ‘urbanismo táctico”, mano“.

No puedo menos que estar de acuerdo con el amigo.

Y de pronto desaparecieron los esperpentos…


Nos molestaba observar esos aparatosos receptáculos de basura enrazados de mogadores publicitarios estorbando en los andenes de Bucaramanga. Una especie de “Carrasquitos” siempre rebosantes de basuras. Con la engañifa de tener dos tapas indicando dizque recicables y orgánicos que conducen a un receptáculo común en el cual se desclasificaban los residuos.

Bueno, parece que la idea original era vender publicidad, u claro que la municipalidad no recibía nada por este concepto, solamente se beneficiaba la firma de propiedad indirecta de algún “polémico empresario” y de pronto el avispado que permitió su instalación. Obvio, el municipio se quedaba “con el pecado y sin el género“.

Realmente no los extrañaremos. Ojalá pronto a los genios del urbanismo táctico se les ocurra reemplazarlos.