Parece que vamos a seguir el camino de los gringos



Mirando las primeras páginas de algunos de los diarios de Estados Unidos vemos que en los estados en los cuales se había “abierto la economía”, o aliviado los controles a las reuniones de personas, están en proceso de echar su reversazo: Cerrando, bares, peluquerías, restaurantes, playas y similares ante el fuerte aumento de contagios y fallecimientos es esos estados. Por ahí leí un estudio que dice que hoy en día hay EEUU hay 10 veces más infectados que los reportados oficialmente, no porque lo oculten, sino por el alto volumen de casos asintomáticos absolutos que han encontrado con pruebas. Y no es cuento chino, sabemos de un familiar mayor de edad en España que tenía que someterse a un procedimiento y obvio, previamente hacen la prueba del COVID-19, y resultó con anticuerpos, y no tuvo el más mínimo malestar. Una lotería.

De las lecturas de esta época de Cuarentena La Peste de Albert Camus, y Diario del Año de la Peste de Daniel Defoe* se llega a la conclusión que el serhumano es terco para aprender de las experiencias. Las descripciones de lo que sucede y la forma en que reacciona las personas es muy parecida: Las noticias falsas, la desaparición de los augures o adivinos, la proliferación de remedios o antídotos falsos y la bien publicitada muerte prematura de los promotores estas últimas fórmulas mágicas son una constante en esas historias y en la actualidad. Como cosa curiosa en ambos se ve la notoria disyuntiva entre la salud se la gentes y la salud de los negocios.  Para cambiar un poco nos dió por ver una película que nos alejará del pensamiento de la pandemia y preciso, escogimos una muy conocida película de 1975, Tiburón. Esa película que les dañó las vacaciones en el Rodadero a más de uno. Y otra vez la disyuntiva entre salvar vidas cerrando las playas al público o dejarlas abiertas para no perjudicar a los comerciantes que en el pueblito vivián de los turistas en época de vacaciones.

Viendo la situación y las aleatorias estrategias de acá en Bucaramanga y en Colombia (¿Realmente las hay?) mucho me temo que vamos a seguir los pasos de los gringos.

Para muestra un botón

Aparte del problema de movilidad para los vecinos se aprecia que es una medida de poco alcance. ¿Qué porcentaje de negocios de Bucaramanga puede darse el lujo de ocupar el espacio público y obstruir la vía y la circulación a y desde otros negocios y a viviendas, en horas pico? Evidentemente es una estrategia clasista y mediática. Por no hablar del clima de estos meses lluvias y sol, del problema sanitario aparte del COVID-19, la contaminación propia de la ciudad y menos del polvo del Sahara. **

¿Cómo van a controlar la libre circulación de otros ciudadanos, o de la gran cantidad indigentes nacionales o inmigrantes que habitan nuestra ciudad? ¿Con la fuerza públicas o (para) vigilantes particulares?

Y el problema no es tener que reconocer el error y echar reversa en las decisiones el problema aparte del costo para los comerciantes será el cargar en la conciencia (si la tienen), el  haber generado dolor en las familias.

 

Notas:

* En el vínculo de El Diario del año de la peste de wikipedia está el texto en PDF en Español.

** No se entiende el significado de la máscara de marrano que luce una persona en la fotografía de prensa.

 

¿Espejismo?


Recibimos una fotografía y un texto que transcribimos parcialmente a continuación.

Despistado al mirar hacia atrás mientras viajo por la carrera 27 de Bucaramagna al ver un movimiento raro. Si, parte de la motocicleta se movía al veres. Ya más concentrado, veo que el “pato” o pasajero de la moto lleva un gran espejo. Bueno es normal en Bucaramanga en dónde como dicen por acá los pingos: “Tránsito no sirve para un sieso“. (Y no se tatra de Doña Trántiso la que vendía hormigas en la plaza central, hablan de la autoridad(?) de tránsito).

Eso si es una situación de riesgo como dicen los geólogos de La Nueva Asociación de Urabnistas Disléxicos Pensianodos,

Peligro en las vías de Bucaramanga


En camino hacia el centro de Bucaramanga nos encontramos con una extraña situación que alcanzamos a registrar en la cámara del celular. Es algo muy peligroso.  ¿Cómo así que el perro no lleva puesto el casco y el motociclista no se ha amarrado el bozal?  Si. El peligro no es el perro, de esas razas que llaman dizque peligrosas. No el peligro es el conductor de la moto.

Lo que me recuerda una conversación que escuché en el parque San Pío entre dos señores. Más o menos decían:

  • Todos los que se pasean con esos perros bravos son mantecos.

  • Hombre, no generalice, ni todos esos perros son bravos, ni todos sus dueños son mantecos.

  • ¿El 98%?

  • Dejemos así.

¡Juumm!