Y de pronto desaparecieron los esperpentos…


Nos molestaba observar esos aparatosos receptáculos de basura enrazados de mogadores publicitarios estorbando en los andenes de Bucaramanga. Una especie de “Carrasquitos” siempre rebosantes de basuras. Con la engañifa de tener dos tapas indicando dizque recicables y orgánicos que conducen a un receptáculo común en el cual se desclasificaban los residuos.

Bueno, parece que la idea original era vender publicidad, u claro que la municipalidad no recibía nada por este concepto, solamente se beneficiaba la firma de propiedad indirecta de algún “polémico empresario” y de pronto el avispado que permitió su instalación. Obvio, el municipio se quedaba “con el pecado y sin el género“.

Realmente no los extrañaremos. Ojalá pronto a los genios del urbanismo táctico se les ocurra reemplazarlos.

Algún chambón está haciéndole daño a la administración



Ya nos lo habían advertido: En el Parque Turbay de Bucaramanga van a hacer las mismas cagadas que hicieron en el Parque Solón Wilches. Y si. el ignoto contratista y el disimulado contratante instalaron bancas y cestas de basura en el destartalado parque, sin medio arreglar los pisos. Si eso hubiese sucedido en una obra de la Constructora HG, no nos imaginamos el arrecherón del actual alcalde. Pero como se trata del sector público….

Tiene razón ese chistoso que dijo que nuestro alcalde se parece a Messi: Solo trabaja bien en el sector privado.

Nota: Es chistoso que ese parque que la construcción de la carrera 27 dividió en dos dejando un “abajo de la 27″ y otro”arriba de la 27”, refleje el criterio clasista de los bumangueses de dividir la población de la ciudad según su situación geográfica respecto a las carreras 15, 27 y 33.

¡Cuidado abajo!



De pronto cayó el árbol en el parque Solón Wilches. Estaba muerto desde la sequía del Fenómeno del Niño el 2015. Afortunadamente no hubo heridos. Me recuerda lo que dijo el muchachito de la gobernanza en la prensa en estos días por la protesta de los vecinos por el descuido que tienen a la que llaman “La Piel de la Democracia”, (o el espacio público). Dijo que la intervención (poda de ramas y raíces deberá tener permiso del AMB). Imaginamos que para cortar el prado también hay que pedir permiso. Es como pedir permiso para cortase las uñas de manos y pies. ¿Qué habría sucedido si hubiese habido víctimas fatales?

Esa vaina se llama MANTENIMIENTO. Y se debe hacer a las calles, andenes, parques, mobiliario, edificio públicos (Como la sede de bomberos).

Otro ejemplo. En la carrera 26.

 

El posible futuro del parque La Flora


En la semana anterior se preguntaba el subpasquín Gente de Cabecera sobre el futuro del Parque la Flora. Múltiples respuestas nos pasaban por la mente. En esos días el diario (El Pasquín lo llamaba mi padre) Vanguardia Liberal señalaba la polémica respecto al traslado del los vendedores ambulantes al parque Centenario.

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Esa maniobra para despejar de vendedores ambulantes el espacio público llevándolos a unos parques (que son también espacio público), me recuerda un pasaje de una poesía infantil de Rafael Pombo llamada “Simón el Bobito

Vio un montón de tierra que estorbaba el paso
Y unos preguntaban ¿qué haremos aquí?
Bobos dijo el niño resolviendo el caso;
Que abran un grande hoyo y la echen allí

 

Acá abrieron tres hoyos.

Un amigo preocupado nos comentó: “Esa vaina es retroceder más de treinta años, a los tiempos de la Asociación de Municipios del Área de Bucaramanga – AMAB-. Cuando el Parque estaba invadido por los vendedores. A ese paso esos muchachitos seguidores del alcalde Rodolfo van a volver a traer a los alrededores del Parque Centenario las terminales de buses empresas intermunicipales de buses, parece que con la “integración de los cacharros de buses a Metrolínea se están dando los primeros pasos. Y también a los mayoristas de víveres y abarrotes a los alrededores de la plaza de de mercado del centro. ¡Pendejos que no conocen la historia y creen estar innovando!”