Exagerando la asistencia a una reciente manifestación en Bucaramanga


En estos días estuvimos muy ocupados pensando en la forma de medir la cantidad de asistentes a una manifestación.
Pensando en la Marcha en defensa del Páramo de Santurbán del 6 de octubre. Vimos algunos trinos en las redes sociales. El trino de Jorge Ortiz Prada, (@jorgeor85454163) decía de los asistentes: “Muchos, más de 100.000”

Y Jorge Figueroa Clausen en su cuenta de Twitter era un tris más preciso (@figuerjoda) “101.345 personas”.

En la página web de la Revista semana se hablaba de 50.000 personas.

El asunto parecía algo exagerado, las primeras dos cifras equivalen a un quinto de la población de Bucaramanga. O un décimo de su área metropolitana. O un vigésimo de la población del departamento de Santander. Entonces nos dio por calcular cuanta gente cabe en la Plaza Luis Carlos Galán. Algo que parecía muy jodido, pues medir al lado del Palacio de Justicia y del Centro Administrativo nos haría parecer sospechosos. Si, sospechosos a los ojos de los paranoicos vigilantes y agentes de seguridad que abundan en el sector.

Ahí fue cuando nos acordamos de una herramienta de Google Earth que permite medir sobre las fotografías de satélite. Y así medimos la Plaza Luis Carlos Galán.

El resultado fue de 4.995,26 metros cuadrados que para efectos de nuestro cálculo lo aproximaremos a 5.000 m². Que para las cuentas, el total de asistentes los aproximaremos a cien mil para los Jorges y a cincuenta mil para Semana. Al dividir 100.000 personas entre 5.000 metros cuadrados obtenemos una densidad de 20 personas por metro cuadrado.
Y al dividir 50.000 personas entre 5.000 metros cuadrados nos resultan 10 personas por metro cuadrado. En comparación la densidad en un ascensor según la “Biblia” de los estudiantes de arquitectura es de 6 personas por metro cuadrado.

Y eso sin caminar ni zangolotearse. Una densidad más alta que la del camarote de “Una Noche en la Opera”, en la película de los Hermanos Marx.


Esas densidades ni en Metrolínea cuando el pasaje era gratis…
Bueno, dirán que todos estaban en la calle 36. Para eso recordamos un artículo sobre el tema en El País de España. (Ver el artículo). En resumen, en él luego de varios conteos con drones les sale una densidad máxima de dos personas por metro cuadrado en manifestaciones. Por eso medimos una cuadra de la Calle 36.

Los cuales aproximamos a 880 metros cuadrados, lo que daría una ocupación de 1.600 personas por cuadra. Se necesitaría una marcha de 62 cuadras, bien apretaditos para completar los más de cien mil. O 126 cuadras si van desfilando o marchando.

Y que conste que estamos por la defensa del Páramo de Santurbán. Desde pequeños no hemos entendido esa fijación y fetichismo ancestral por el oro. Ni pulseras, ni medallas, ni anillos ni dientes de oro.
Solamente que nos gustan los cálculos y nos divierte que se hable tanta chicuca.

Nos solicitan una infografía con nuestra opinión sobre el embeleco del urbanismo táctico


Nos solicitan nuestra opinión ante una información que publicó la prensa local respecto a si algunas vainas del urbanismo táctico requerirían algún pronunciamiento por parte del consejo municipal. Por eso presentamos esta infografía.

 

Aparentemente si se cambian los componentes de los perfiles viales. Según el POT la carrera 20 en ese sector es una vía con perfil normativo 13 C (De 13 metros tipo C), como se observa en el recorte de la ficha que se muestra a continuación. Dos carriles.

Muy distinto a lo que se hizo allí, como se ve en el fragmento de esta fotografía que salió en Vanguardia Liberal.

¿Conclusiones?

El uso del teléfono


 

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En un directorio telefónico antiguo encontramos unas instrucciones muy útiles pata las jóvenes de hoy en día. Para que no pasen por la pena de tener que preguntar cómo se utiliza o se marca en un teléfono antiguo. Me cuentan que en la casa de un conocido de había dañado el teléfono de la sala y un joven estudiante necesitaba llamar y le prestaron un teléfono de disco antiguo que estaba en la alcoba de los padres, y como al rato no salía fueron a ver que pasaba y simple: no sabía marcar.

Si usted sabe utilizar un aparato de esos, ahora contéstese una pregunta: ¿Hace cuanto no usa un teléfono publico? ¿Hace cuanto no consulta un directorio telefónico?

 

La Administración Municipal de Bucaramanga Enculebrada


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Esta entrada no tiene relación con el anuncio del Alcalde Rodolfo Hernández de acoger al municipio de Bucaramanga a la Ley de quiebra. En casi nueve meses de su mandato no ha habido dos informes sobre la situación financiera que coincidan, por lo tanto somos partidarios de esperar “un tantico”. El asunto de la “enculebrada” pues, no se refiere a las deudas como se les dice en Colombia. Se trata de una historia distinta que se narra a continuación. Escuche o vea acá el anuncio del Alcalde.

Por allá a principios de los años noventa del siglo pasado, el alcalde de Bucaramanga era Alfonso Gómez Gómez, y en la ciudad venía de la administración anterior la intensión de adornar el espacio público con obras de arte. Pero bueno, la apreciación del arte es muy subjetiva. Se venía de una administración que instaló en espacio público un par de esculturas de Negret, una de John Castle, una de Ramírez Villamizar, y ese grupo de Spinoza que se encuentra en el costado sur oriental de la edificación que a muchos nos parece un homenaje a Pac-Man y otras lo llaman “La Mordida y la Mascada”, y otras que no recordamos. El alcalde del momento prefería un arte más figurativo y tradicional. Así pues se realizó un concurso para celebrar otro falso aniversario de Bucaramanga un 22 de diciembre. Falso, pues aunque a los lugareños les han grabado como un tatuaje esa fecha, no hay pruebas que la sustente. El caso es que el concurso tenía como teme las fundadores de Bucaramanga, y había establecido que debía hacer referencia a los  indígenas, a los conquistadores bárbaros conquistadores españoles y las los salvajes iconoclastas religiosos  que desculturizaron a los primeros con ayuda de los segundos.

Dentro de ese enfoque el alcalde, como buen representante de la Academia de Historia de Santander, escogió al jurado con una buena representación de viejitos craquecos miembros de esa entidad. En día de la revisión de la propuesta se recibieron cuatro o cinco, una de ellas, la que ganó era una escultura en bronce con un indígena, un conquistador, y y monje. Por motivos de presupuesto y el costo de fundir el bronce se construyeron a una escala menor de lo que establecen los cánones. Tradicionalmente la altura de la figura humana debe ser mayor o igual a 2,40 metros, y acá escasamente llegó a un metro con setenta centímetros el más alto. Por eso la sabiduría popular bautizó el conjunto como “Los Pitufos”. (En la imagen se observan detrás de la culebra). Otra que recordamos es una colorida maqueta de Orlando Morales, que representaba una manta Guane.

Pero la que más nos impactó era una maqueta pesada de casi un metro cúbico. Era  una representación de la esquina sur occidental del edificio de la alcaldía (antes del nunca bien aclarado incendio en la época del alcalde que llamaban ‘vasito de leche‘ y por el costado se desenroscaba una formidable serpiente  y su cabeza quedaba sobre el andén de la calle 35 y en su boca se veían las piernas con botas de un conquistador español. Era la propuesta del artista bumangués Jorge Iván Arango, el mismo que había realizado el hermoso mural que existe en un costado del centro comercial Cañaveral. Algo parecido al dibujo que acompaña a este entrada del blog. Por supuesto la serpiente no era tan sencilla como la hemos representado, su cabeza parecía una mezcla de cabeza de dragón chino y jaguar maya. Les faltó audacia a los artríticos jurados.

Ya volviendo al presente (agosto de 2016) pensamos que la propuesta era premonitoria del anuncio del señor alcalde , el ingeniero que confunde a Hitler con Einstein. Y que el día de ayer anunció que el municipio se iba a declarar en quiebra, es decir, está enculebrado y sin como poder salir del atolladero.