De nuestro amoblamiento efímero


A algún creativo una vez se le ocurrió llenar el llamado “Paseo del Comercio” en Bucaramanga de unas ‘esculturas’ de las Hormigas Culonas. Esas hormigas que nos encanta comer a los Bumangueses. Bueno, esas ‘obras de arte’ en realidad eran como los cuadernos de colorear que venden para calmar las ansiedades modernas.

Eran unos esqueletos de acrílico o similar y los ‘artistas’ las colereaban. (Algo igual se hizo con unos árboles durante la nefasta administración del ex alcalde y ahora jardinero en la cárcel de San Gil Iván Moreno Rojas.

Obviamente, esos materiales baratos están destinados a deteriorarse si se dejan en el espacio público bajo el rigor de los elementos. De ellos solo quedan unos que misericordiosamente algunos vecinos han protegido y recogido.  Del resto quedan solo los incómodos y enanos pedestales que se han convertido en vitrinas para los vendedores ambulantes. O puede quede pronto sean alguna variante del urbanismo táctico local. ¿O un itinerante perfomance?