Y de pronto desaparecieron los esperpentos…


Nos molestaba observar esos aparatosos receptáculos de basura enrazados de mogadores publicitarios estorbando en los andenes de Bucaramanga. Una especie de “Carrasquitos” siempre rebosantes de basuras. Con la engañifa de tener dos tapas indicando dizque recicables y orgánicos que conducen a un receptáculo común en el cual se desclasificaban los residuos.

Bueno, parece que la idea original era vender publicidad, u claro que la municipalidad no recibía nada por este concepto, solamente se beneficiaba la firma de propiedad indirecta de algún “polémico empresario” y de pronto el avispado que permitió su instalación. Obvio, el municipio se quedaba “con el pecado y sin el género“.

Realmente no los extrañaremos. Ojalá pronto a los genios del urbanismo táctico se les ocurra reemplazarlos.

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