La caparazón de las chicharras


Ya estamos llegando casi a la mitad ensordecedor mes de febrero. Ensordecedor por el canto de las chicharras alborotadas por el calor. Y las chicharras casi no se ven, se escuchan con su ubicuo cantar. De vez en cuando encontramos en los árboles sus caparazones abandonados al final de su metamorfosis, caparazones que de niños usábamos prendidas en las camisas como orgullosa condecoración, (para el espanto de algunas niñas).  Les decimos chicharras, los poetas y cantantes les decían cigarras. Tal vez por el nombre de chicharra se impuso por su estridente cantar. Eran muy comunes en las acacias que abundaban en Bucaramanga. Todo eso ha cambiado. Si se lee con cuidado la letra de la canción

Dos estrofas de la Canción Señora Bucaramanga

Señora Bucaramanga
Señora de las cigarras
que tienes mujeres bellas
y esbeltas como sus palmas

…. 

Suspirando porque un día
como cantara el trovero
pueda dormirse por siempre
frente a tu parque Romero.

Ya ni se ven las cigarras, casi ni las palmas, y muy pocos aspiran a que sus huesos terminen en el cementerio que queda al frente del Parque Romero.

Si se desea acá está para escucharla la canción Señora Bucaramanga.