Así no hay pico y placa que valga


2017-02-07-12-14-00

La medida de Pico y Placa (que era originalmente restringir el tráfico de vehículos en horas pico, según el último dígito de la placa o chapa), que se toma en Bucaramanga, busca disminuir el tráfico en la meseta de Bucaramanga y especialmente en el centro de la ciudad, para evitar los trancones o atascos vehiculares. Es obvio que este problema reside fundamentalmente en las diferentes tasas de crecimiento de la población, la cantidad de vehículos y el número de vías (o su capacidad de acogida).

Se tiene entonces el problema de la saturación del sistema vial. La primera solución que se les ocurre a los ingenieros es ampliar las vías. Pero esa solución tiene un límite pues pronto se llegaría a una desproporción entre las zonas destinadas a vías y las destinadas a actividades de permanencia, llámense cuadras o manzanas. Entonces se mira el funcionamiento de las vías y sin entenderlo se enfrentan a la paradoja de Braess. La cual dice mas o menos que “al agregar más vías en una red de tráfico, se puede llegar a empeorar el desempeño de todos los usuarios”. Más sobre la paradoja de Braess en este vínculo.

Y vuelven a pensar en disminuir vehículos o ampliar vías. Pero nunca en mejorar la capacidad de las vías existentes. Por ejemplo en Bucaramanga las principales vías del centro tienen un carril perdido por la incuria y permisividad de las autoridades en cuanto a estacionamiento y actividades de cargue y descargue. Como se observa en la fotografía, estacionados aún frente a las paradas demarcadas. ¿Y el resto de los mortales? ¡Que se jodan!

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