La Administración Municipal de Bucaramanga Enculebrada


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Esta entrada no tiene relación con el anuncio del Alcalde Rodolfo Hernández de acoger al municipio de Bucaramanga a la Ley de quiebra. En casi nueve meses de su mandato no ha habido dos informes sobre la situación financiera que coincidan, por lo tanto somos partidarios de esperar “un tantico”. El asunto de la “enculebrada” pues, no se refiere a las deudas como se les dice en Colombia. Se trata de una historia distinta que se narra a continuación. Escuche o vea acá el anuncio del Alcalde.

Por allá a principios de los años noventa del siglo pasado, el alcalde de Bucaramanga era Alfonso Gómez Gómez, y en la ciudad venía de la administración anterior la intensión de adornar el espacio público con obras de arte. Pero bueno, la apreciación del arte es muy subjetiva. Se venía de una administración que instaló en espacio público un par de esculturas de Negret, una de John Castle, una de Ramírez Villamizar, y ese grupo de Spinoza que se encuentra en el costado sur oriental de la edificación que a muchos nos parece un homenaje a Pac-Man y otras lo llaman “La Mordida y la Mascada”, y otras que no recordamos. El alcalde del momento prefería un arte más figurativo y tradicional. Así pues se realizó un concurso para celebrar otro falso aniversario de Bucaramanga un 22 de diciembre. Falso, pues aunque a los lugareños les han grabado como un tatuaje esa fecha, no hay pruebas que la sustente. El caso es que el concurso tenía como teme las fundadores de Bucaramanga, y había establecido que debía hacer referencia a los  indígenas, a los conquistadores bárbaros conquistadores españoles y las los salvajes iconoclastas religiosos  que desculturizaron a los primeros con ayuda de los segundos.

Dentro de ese enfoque el alcalde, como buen representante de la Academia de Historia de Santander, escogió al jurado con una buena representación de viejitos craquecos miembros de esa entidad. En día de la revisión de la propuesta se recibieron cuatro o cinco, una de ellas, la que ganó era una escultura en bronce con un indígena, un conquistador, y y monje. Por motivos de presupuesto y el costo de fundir el bronce se construyeron a una escala menor de lo que establecen los cánones. Tradicionalmente la altura de la figura humana debe ser mayor o igual a 2,40 metros, y acá escasamente llegó a un metro con setenta centímetros el más alto. Por eso la sabiduría popular bautizó el conjunto como “Los Pitufos”. (En la imagen se observan detrás de la culebra). Otra que recordamos es una colorida maqueta de Orlando Morales, que representaba una manta Guane.

Pero la que más nos impactó era una maqueta pesada de casi un metro cúbico. Era  una representación de la esquina sur occidental del edificio de la alcaldía (antes del nunca bien aclarado incendio en la época del alcalde que llamaban ‘vasito de leche‘ y por el costado se desenroscaba una formidable serpiente  y su cabeza quedaba sobre el andén de la calle 35 y en su boca se veían las piernas con botas de un conquistador español. Era la propuesta del artista bumangués Jorge Iván Arango, el mismo que había realizado el hermoso mural que existe en un costado del centro comercial Cañaveral. Algo parecido al dibujo que acompaña a este entrada del blog. Por supuesto la serpiente no era tan sencilla como la hemos representado, su cabeza parecía una mezcla de cabeza de dragón chino y jaguar maya. Les faltó audacia a los artríticos jurados.

Ya volviendo al presente (agosto de 2016) pensamos que la propuesta era premonitoria del anuncio del señor alcalde , el ingeniero que confunde a Hitler con Einstein. Y que el día de ayer anunció que el municipio se iba a declarar en quiebra, es decir, está enculebrado y sin como poder salir del atolladero.

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