Y los parques están manga por hombro


El Solón Wilches

Antes de entrar a la primera misa de la mañana en la iglesia del Colegio de San Pedro Claver, o de la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús de Bucaramanga, doña Marta nos hace notar lo deteriorado que está el Parque Solón Wilches. Y nos dice:

En los últimos años las administraciones nos han abandonado los parques de esta ciudad, la que antes llamaban La Ciudad de los Parques. Mire por ejemplo ese que llamábamos “El Parquecito”, este que queda detrás de la entrada del colegio. Este parque con el Parque de las Palmas contaba el abuelo que fueron los únicos que dejaron del trazado urbano del barrio Sotomayor. Un peculiar trazado con calles radiales y carrera circulares, que desde entonces han sido el dolor de cabeza de carteros y taxistas. Una vez vi un plano dibujado en papel tela con tinta china y plumilla de Bucaramanga en planeación. El plano mostraba que los parques Solón y las Palmas tenían un diseño semejante, pues ambos eran el remate de dos calles ciegas.

Bueno, el caso es que entre la incultura de la gente y la incuria de la administración municipal el Solón Wilches está vuelto un chiquero con tendencia a empeorar. Las cestas de basuras desbaratadas, la basura regada por el piso, algunos árboles muertos como ese de la esquina, o el grande del centro, otros enfermos por las plagas, unos mutilados por el electrificadora como ese que llaman ‘bala de cañón’ que queda frente a la puerta del colegio. Los pisos deteriorados, en un extremo las raíces del árbol  han levantado el piso , ahora van por el asfalto de la vía y están alzando una de las bancas como en el cuento infantil de ‘Juanito y las habichuelas’. En unos puntos el pasto no prende pues el año anterior, abonaron con piedras y eso se formó una especie de argamasa en la que nada puede crecer.

A mediodía y por las noches se ha convertido en un muy frecuentado fumadero de marihuana y otras porquerías, una ola que llaman. Un buen negocio de microtráfico dice Ánderson. Llega una moto a la esquina de adentro y abajo y disimuladamente los muchachos avanzan hacia allá e intercambian saludos y otras cosas. Con ese olor yo creo que ni se acercan los zancudos. Ahora dirán que comerciar esas cosas forma parte del libre desarrollo de la personalidad.

Y para rematar ahora lo han vuelto parqueadero, la calle que lo rodea es muy angosta, casi no puede pasar el carro de la basura, cuando tránsito controla el estacionamiento en la 45, muchos buscan estacionar en esa vía, (tiene un carro de 60 millones de pesos y les duele pagar un parqueo de mil quinientos pesos). Y ahora se ha vuelto estacionamiento de tractocamiones. Vaya y vea. Me despertaron con esa pitadera.

Y pues si, vamos y nos encontramos con el tractocamión estacionado, solo que no se sabe como hicieron para meterlo en reversa. ¿Y tránsito? ¿Será que el señor de tránsito está muy ocupado en las redes sociales?

Remata doña Marta diciend0: “A algunos se les ha olvidado cumplir con su deber”.

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