Señales para mayor confusión


Hisilicon K3

Ni tan simbólica

En la carrera 27 de Bucaramanga han pintado esta señal de cicloruta, dizque simbólica. Y como ahora la moda es andar en una cicla como de panadería pues… Pero nacen unas dudas. La carrera 27 es una vía primaria, es decir la “orientada a canalizar el tráfico vehicular rápido que permiten la conexión del territorio metropolitano y su articulación e integración con los corredores viales regionales y nacionales, facilitando además la conexión de los principales flujos vehiculares nacionales de paso por el área urbana, en los sentidos sur — norte y este-oeste“, dice el Acuerdo Municipal Autodenominado POT 2G.

Las preguntas no sobran.

  • ¿Si como peatón o ciclista me atropella un vehículo dentro de esa franja, tienen validez legal algo que no ha realizado ni autorizado la autoridad de tránsito competente?
  • ¿Pueden superponerse espacialmente una ciclo ruta con un carril de pretroncal de Metrolínea? ¿Es conveniente y técnicamente posible?
  • ¿En tal caso como afectado puedo demandar al director de Inderbu, Ariel García Gómez, gestor de la idea, por los posibles daños y perjuicios, además de extralimitación de funciones?
  • ¿Puedo igualmente en esa eventualidad demandar a Rafael Horacio Nuñez, director de tránsito por omitir sus funciones al permitir este tipo de señalización?
  • ¿Quién tiene la prelación en esta simbólica franja?
  • ¿Será una estrategia para distraernos del incumplimiento de la construcción prometida de las  verdaderas ciclo rutas?
  • Si voy a descender de un vehículo, este debe detenerse a esa distancia del bordillo o sardinel como insinuaba un pie de página de una fotografía de Vanguardia Liberal? ¿Debo saltar ese metro y medio así lleve un bebé de brazos?

No creamos que por el solo hecho de andar en bicicleta por las calles contaminadas, se puede decir que se vive en una ciudad sostenible. En cuanto a las verdaderas ciclorutas, tendremos que esperar a este paso. En una próxima entrada analizaremos la red de ciclorutas planteada en el Plan de Ordenamiento Territorial de Segunda (De)generación, de antemano se puede decir que se plantearon por cumplir, que es “un saludo a la bandera“.

Actualización

Interesante comentario recibido del Vizconde de Morro y todo el Alto de los Padres (excepto el Santísimo)

Ahora sobre la carrera 27 hay un carril para bicicletas, pintado a partir de la acción bien intencionada de colectivos ciudadanos, pero no avalado aún (y por fortuna), por la dirección de tránsito. Este “bici carril” a pesar de las buenas intenciones, constituye un error, pues de comenzar a usarse se presentarán serios conflictos en los abordajes de pasajeros que realice Metrolínea sobre los andenes; (o un taxi o un vehículo que pare a recoger o a dejar a alguien), ya que el carril pintado está al mismo nivel de la vía, sin protección, justo entre el límite de la franja peatonal (andén) y la vehicular (la vía).
Los medios de transporte automotor tienen además velocidades cercanas a los 60 km/hora. Mezclar estos medios con bicicletas que alcanzan a lo sumo 20 km/hora en la misma vía, al mismo nivel y además fraccionando las relaciones entre lo peatonal y lo vehicular, fomenta riesgos innecesarios tanto para peatones como para ciclistas.
Las ciclorutas, al igual que otras partes del sistema de movilidad urbano no pueden estar desintegradas del resto de elementos. Su correcto funcionamiento depende de un riguroso estudio métrico y dimensional, y de una correcta correlación entre las partes que componen el resto del sistema de movilidad. Entender esto es el oficio de los urbanistas y los arquitectos, pero por desgracia estas voces están tan silenciadas en el debate urbano en Bucaramanga que estas cosas suceden y parecen normales y que están muy bien. No sorprendería que la dirección de tránsito, en un gesto por ganar una percepción positiva en la ciudadanía, termine avalando el “bicicarril”, sin estudiar a fondo sus implicaciones y los riesgos que implica.

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