Ni con niebla me gusta


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Desde cercanías del Parque de Bolívar, al fondo se observa el ominoso edificio llamado Green Gold (Gringo le dicen…), esa especie de abultado monolito plantado en medio de la meseta de Bucaramanga, que desafortunadamente se observa desde más sitios que uno quisiera. Y no me acaba de gustar con ese extraño y caótico material de fachada que sin terminar presenta un efecto de “acabado”, así como suena, como si el interventor hubiese entrado en trance en el momento más delicado. Pero bueno, entre gustos no hay disgustos…

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