¿Es fácil hacer negocios en Bucaramanga?


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Pese a los repetidos y cacareados lemas y slogans de las administración municipales señalando que hacer negocios en Bucaramanga es asombrosamente fácil, la realidad parece indicar todo lo contrario. Por un lado, la inseguridad jurídica de la normatividad recientemente aprobada. Por otra parte la descoordinación entre las entidades y no sobra mencionar el espantoso apetito fiscalista del gobierno local, a lo que hay que sumar la legendaria tendencia de los santandereanos a “pordebajear” a los demás. Y que mejor ejemplo de ese negocio que está intentando iniciar en la esquina de la carrera 27 con calle 45: La Panamericana(La librería y papelería).

Bueno desde mayo del 2010 empezaron el proceso de planificación, primero el berenjenal del plan de implantación. Un proceso que se supone sirve para mitigar los impactos de una actividad urbana en el entorno y especialmente en el sistema vial. Algo que por supuesto no sirve para nada, pues esos estudios en su mayoría son de copiar y pegar, revisados por personas que no son expertas en sistemas viales o que no han ejecutado obras de este tipo, así pues se obtiene un voluminoso proyecto que al fin de cuentas ni quita ni pone a lo que en adelante sucederá en el sector. Por si no lo creen pueden observar tres casos que tuvieron sus hermosos planes de implantación y que en la actualidad tienen un espantoso entorno saturado por el desorden y la congestión vial: EL Centro Comercial Cacique, el Centro Comercial Megamall y el sector de Home Center. Volviendo al tema, una vez aprobado el plan por planeación municipal, sigue la tortura de la licencia de construcción y si es del caso modificar o ajustar lo aprobado por la licencia también toca modificar el plan de implantación. Algo que recuerda ese juego de mesa llamado escalera en donde se sube por escaleras y de pronto se cae por toboganes al inicio del juego.

Luego del licenciamiento, les toca el turno con la autoridad ambiental, para pedir el permiso de la tala de árboles y el reemplazo del material vegetal según lo aprobado por la autoridad ambiental. A todas estas luego de cuatro años los inversionistas deciden iniciar en otras ciudades algo más amables que esta que se llamó la Ciudad Cordial de Colombia. Cuando al fin se deciden a iniciar trabajos, siguiendo lo especificado en el plan de implantación que entre otras cosas tiene como premisa una ligera ampliación de la calle 45, proceden a iniciar la tala de los árboles.Con tan mala fortuna que a la fecha la autoridad ambiental es ahora el Área Metropolitana de Bucaramanga, entidad que desconoce todo lo actuado por las demás entidades previamente y detiene las obras, aplica multas a destajo en los medios de comunicación y hasta determina en la radio que los árboles son especies autóctonas protegidas. (?) Se trata del Ficus que hace algunos años algunos  decidieron sembrarlo en las vías sin tener en cuenta los daños que generan en las cañerías.

Así quedaron los promotores del proyecto en Sandwich entre las dos entidades que se disputan ser la autoridad ambiental, aunque algunos conocedores dicen que la disputa realmente obedece a el ansia por los jugosos ingresos por concepto de la sobretasa ambiental que los ciudadanos pagan junto con el impuesto predial. Vea el Zaperoco ambiental. En medio del proceso, la oficina de planeación del municipio le exige a la empresa que deben ejecutar la parte correspondiente a las obras de la ampliación de la vía lo que incluye la tala de los árboles.

Para complicar las cosas aún más, al consultar sobre la energía eléctrica, la empresa respectiva les informa que deben traer la conducción desde la carrera 33 y no desde la colindante carrera 27, pues supuestamente el proyecto Green Gold  terminó con todas las disponibilidades (ese edificio situado en la avenida de la Rosita en que una grúa cayó sobre el espacio público), y como si la cosa no fuera ya de por si complicada, les informan que de acuerdo al nuevo Plan de Ordenamiento la conducción debe ser subterránea, es decir deben romper los andenes de cuatro cuadras, aunque según la normatividad es a la empresa a la que le corresponde llevar el servicio hasta la acometida domiciliaria.

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Y finalmente, para rematarlos, la Secretaría de Infraestructura les informa que para autorizar la rotura de esos 400 metros lineales de andenes y vías, deben reconstruir la totalidad de los andenes con las especificaciones del Manual del Espacio Público de Bucaramanga, es decir de esos que llaman de tipo Metrolínea, que en realidad son copia de los del Instituto de Desarrollo Urbano de Bogotá, que al fin y al cabo fue una imposición de los productores de cemento a las administraciones locales.

Esa es la Ciudad Competitiva y Global de la que hablaba el anterior alcalde, el que fue destituido por la Procuraduría. Aunque en el fondo los de la Panamericana estuvieron muy de buenas, pues si les hubiese tocado con el Plan de Ordenamiento “de segunda” generación, el costo de las compensaciones del espacio público habría sido confiscatorio. Pues ese invento (inspirado probablemente en las generosas Leyes de las Farc), obliga a pagar por usos distintos a vivienda unos valores equivalentes a 25 veces los impuestos de construcción y algo así como diez veces el costo de las expensas de las curadurías, ya de por si elevados. Con esto se puede decir, adiós a nuevos grandes proyectos comerciales en la ciudad.

Y a nuestros gobernantes se les hace agua la boca hablando dizque de la competitividad…

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