Los cardos en la espalda


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Cuentan los veteranos que en las épocas en que aún no habían acabado de encementar la meseta de Bucaramanga, abundaba la maleza en los lotes vacíos y potreros de este poblado con ínfulas de ciudad. Entre todas las especies sobresalían dos, una de ellas encontrada en una zona verde y que aparece en la foto era esta que tenía unas espigas con púas que se adherían a la ropa (también esas pegagosas semillas que llamaban ‘pega-pega’), las espigas que llamaban cardos, era utilizados por los jóvenes como proyectiles para lanzarlas a las espaldas de sus compañeros. Era realmente doloroso tener que quitárselas de la camisa y parte de la piel de la espalda, además de la rasquiña que duraba toda la calurosa tarde. El otro proyectil que ya no se observa por estos lados eran las pepas de higuerilla, también con puntas sobresalientes para hacer más entretenido el voleo de pepas.

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