El problema no son los índices, Rodrigo.


Esa es la lectura que uno obtiene del escrito de un antiguo jefe de planeación municipal. Del texto se desprende que según él la única alternativa para Bucaramanga es la de la propuesta del POT que ahora está en proceso de aprobación en el concejo municipal y que los reparos que algunos le tienen a esta propuesta radican en la disminución de los aprovechamientos urbanísticos (o los índices de construcción). Para reducir el análisis solo a ese componente, se tiene que considerar que quienes han expresado su inconformidad son una partida de mequetrefes que no han entendido las bondades de la propuesta. ¡La Gran Panacea! Un producto que en su infinita bondad nos recetan, y si no les gustó…

Retirada

Vea acá el artículo en la prensa

No, don Rodrigo. El problema es el modelo de ciudad propuesto, (más exactamente la ausencia de un modelo). Y ese contiene un “modelo” con el cual usted no necesita decir que está de acuerdo, es ampliamente conocida su participación en el proceso. (Ya la expresó en el Cabildo, acá lo que se publicó otra opinión sobre el tema). Quienes han estudiado y seguido el proceso desde su inicio por allá en el 2010, han detectado que la formulación inicial se realizó sin tener en cuenta un modelo de ciudad, ni sin hacer siquiera una simulación ligera sobre los posibles efectos macroeconómicos en la ciudad. El resultado un diseño normativo fundamentado o basado en la falacia según la cual la altura de la construcción equivale exclusivamente a densidad y por ello es el único componente del precio del suelo urbano. Paradójicamente como en el cuento infantil de El Traje Nuevo del Emperador, en donde los niños con su inocencia descubren la patraña en que había caído todo un pueblo, lo pusieron de presente el día aquel cuando los “expertos” tecnócratas presentaron el trabajo adelantado ante los estudiantes de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Santo Tomás de Bucaramanga, unos de ellos, les preguntaron por el modelo de ciudad y ahí se derrumbó el castillo de naipes. (Vea acá lo que sucede en el cuento). ¡Igualitico, mijo! Los expositores quedaron lelos. Por esa época, tal vez como resultado de esa reunión, se reprodujo en este blog algo del arquitecto Saúl Rugeles titulado ¿Cuál es la ciudad que soñamos? Lectura que sobra decirlo, volvemos a recomendar.

Ya para la resurrección del proyecto, rebautizado como de “Segunda Generación”, se inventaron un “Modelo” de ciudad cuadrado “a machete” para que resultara como única alternativa en la que ya habían determinado una normatividad. Puede ver algo del particularísimo proceso en Desenredando la pita del POT.

Y ese remedo de modelo de ciudad resultante, está orientado por una normatividad fiscalista, excluyente, regresiva e inequitativa por solo mencionar unas de sus características. Pero sobre eso ya más tarde ahondaremos…

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: