Salud en cámara lenta


piedra“El Paseo de la Muerte”, así le dicen en Colombia a esa tortura a que suelen someter las empresas “prestadoras” de salud a sus afiliados, que consiste en rechazar el ingreso de pacientes por urgencias y enviarlos a otra clínica u hospital hasta que en muchos casos el paciente fallece sin recibir atención. Por eso no me sorprende encontrar en una EPS el aviso que se observa en la imagen.

Generalmente en la entrada de urgencias de esas entidades el primer médico que lo valora a uno es el celador. Hacen gala de una sensibilidad como de paramilitar. ¿Cómo los escogerán? Para ellos el triage no existe después de las 6 de la tarde y ni a un paciente con un hacha clavada en la crisma lo dejan pasar, eso mientras con entonación de rottweiler amenazan a los acompañantes de enfermo.

Si el pobre enfermo logra pasar el círculo de seguridad inicial, debe enfrentarse a la “primera junta médica”: Conformada por los funcionarios de la recepción, quienes revisan la documentación en una especie de juego consistente en encontrar la más mínima falla o falta en los papeles para rechazar de plano al paciente. Y si pasa, allí empieza el martirio.

Triage Vs. Direct Admit

Triage Vs. Direct Admit (Photo credit: nstant Vantage)

Hay también una modalidad de “paseo de la muerte” en cámara lenta. Esta aplica a quienes solicitan una cita médica y según la urgencia relativa, le van concediendo la citas gota a gota. Primero se debe pedir cita con el médico general, esto puede tardar entre 15 y 20 días, si este lo considera pertinente, lo remite al especialista, algo que puede demorar entre 20 días y dos meses. Si el asunto lo amerita, puede ser que exijan unos exámenes, lo que suma otros 15 días al cronograma (si se está de buenas). En el especialista, la ruta se bifurca, como en ese juego de tablero que se llamaba Escalera, puede que determine que eso corresponde a otra especialidad, y entonces se debe iniciar de nuevo, si se requieren exámenes adicionales, vuelve y juega, otro par de meses incluida la autorización.

escalera

Si es necesario un procedimiento, o tratamiento costoso, a la vaina hay que agregarle entre tres meses y dos años más un curso de ‘carameleo‘ previo a la autorización. El ir y venir puede alargarse, si niegan el procedimiento y al paciente le toca acudir al expedito método de la acción de tutela, en estrados judiciales. Y así ad infinitum. “Hasta que la muerte los separe” de este mundo.

Y en todos las pasos el paciente o su delegado debe madrugar para ir a solicitar la cita, pero antes, como en la institución en que se tomó la foto con que inicia esta entrada, debe hacer una fila para preguntar en dónde debe hacer la fila, allí le toman los datos, simulan consultar el computador y finalmente le indican que pase a la sala de espera en donde observará la muda televisión con los tóxicos canales privados, hasta que uno de los empleados que se escudan detrás de los computadores le llame. Y ahí, si está de buenas, le dicen que hay una cita dentro de las dos semanas siguientes y en un sitio cercano a la vivienda. (A mi me tocó en suerte que para una cita médica sencilla, me la concedieron a las 6 de la mañana en otro municipio a más de 10 kilómetros, cuando a menos de 500 metros de mi vivienda esa entidad tiene dos sedes con consultorios médicos de ese nivel. (Me la cambiaron cuando les pregunté si para ese desplazamiento la EPS me asignaba viáticos de transporte).

Luego de todo caigo en cuenta que no es un exceso de prudencia instalar un aviso indicando la prohibición de porte de armas, en una entidad de estas.

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