La soledad de un 25 de diciembre


2012-12-25 10.31.59La carrera 33 de Bucaramanga a las diez de la mañana un 25 de diciembre, a esa hora ya no se ven ni los borrachitos. En sus viviendas los niños estrenando juguetes y unos de ellos deslumbrados al descubrir que “El Niño Dios” es asombrosamente parecido al papá en calzoncillos, otros con sus ruidosos juguetes que regaló algún desconsiderado tío, para sufrimiento de los enguayabados mayores.

2012-12-25 10.36.12Aquellas zonas de la ciudad que a mediados del siglo XX fueron áreas residenciales, están como para filmar uno de esos apocalípticos documentales que transmiten los alienados canales de cable. En las viviendas se revisa la nevera para constatar qué sobró de la noche anterior o si acaso empezar a programar la búsqueda de un restaurante abierto. Entre tanto en los sectores de la ciudad en los cuales aún vive gente en los primeros pisos, uno que otro grupo inicia su desanguayabe que terminará en un asado en plena vía.

106_1036Y son poco los que están trabajando un 25 de diciembre a esas horas, así tengan que llevar el espíritu navideño consigo.

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