Sin orejas no hay paraíso


Eso me dice Juan Mauricio en burla, comentando sobre los maravillosos cambios viales que ha propuesto el director de tránsito de turno. Las medidas consisten especialmente en eliminar los cruces a la izquierda en la calle 56, el tráfico que viniendo del oriente intenta voltear al sur. Lo cual en principio no es mala idea, aunque parece que se les ha olvidado que el principal sentido de los flujos vehiculares en esta ciudad de eterno trancón es de norte a sur y que no hay forma expedita de conectar este tráfico secundario al flujo (si se puede llamar así ese movimiento a paso de tortuga) de las carreras 27 y 33, especialmente en las horas pico.

La 56

La 56

Dice Juan Mauricio que esos intentos de solución son como pañitos de agua tibia y que lo único que hacen es pasar el trancón a otro lado, pues con las vías actuales el trancón será en la cuadra anterior al cruce de esas vías con la 56, trancón o atasco que por cierto hoy en día llega en horas pico hasta la calle 36, algo así como 20 cuadras. Añade que ya va siendo hora de que los alcaldes de este Siglo XXI nombren en tránsito a alguien que realmente conozca del tema, y que dejen ese de ocupar ese cargo con políticos en plan de reencauche o lo que es peor títeres de los politiqueros.

Y pone de ejemplo el de los sufridos residentes del Tejar, quienes les toca sufrir el desplazamiento del trancón de Neomundo hasta la entrada de sus conjuntos y a quienes para salir les toca ir hasta Zapamanga. Pues aunque supuestamente el municipio hizo aprobar un plan de implantación para el centro comercial El Cacique, este se limitó únicamente al entorno inmediato y dado que por la novedad este centro comercial está más lleno que Metrolínea, lo que sumado a la indisciplina u falta de control de las autoridades, más de uno está pensando en irse a vivir a otro lado.
Volviendo al tema de Juan Mauricio, este remata diciendo que por la topología de nuestra red vial, que se estrecha en el sur al paso de la Quebrada de la Iglesia, evidentemente lo que suceda en la calle 56 afecta a la totalidad del sistema vial. Que eso lo habían descubierto hace rato los motociclistas cuando hicieron el paro a raíz de la prohibición del parrillero o ‘pato’ que llaman. Ellos trancaron esos cruces e hicieron colapsar todo el tráfico del área metropolitana. Pero que ese problema lo diagnostica cualquiera que pase por la Isla y vea que el trancón de la 56 lo generan un vendedor de mangos en la calzada y una comioneta mal estacionada mientra un grupo de borrachos se dan la gran vida y por supuesto media cuadra más abajo ve a un grupo de agentes de tránsito en medio de su tradicional y amena tertulia.

Esperen y verán la super oreja que quedó en la calle 45 con 33, para ese cruce aumentan el recorrido en casi un kilómetro. Hasta razón tendrá Juan Mauricio…

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