Algo de música alegre, aunque no de la que llaman decembrina


Paul Simon, en una memorable actuación en Zimbabwe durante el Graceland Tour, en plena época del Apartheid, aunque en el público se ve mezclado, ahí de pronto los racistas blancos les tocó aguantarse.

Al ver la alegría del público no se entiende por qué la ONU y el Congreso Nacional Africano declararon persona non grata por emplear músicos africanos; pues las sanciones al régimen del apartheid en algunos casos castigaban más a las víctimas que a los victimarios.

La siguiente es una interpretación durante la recepción del Premio Gershwin que entrega la Librería del Congreso de los Estados Unidos y del cual Paul Simon fue el primero en recibirlo.

Por la forma como Paul Simon se involucra dentro del sentimiento musical, no es de de extrañar que estas composiciones sean tan bien recibidas especialmente por el público afrodescendiente y que por ejemplo la siguiente canción en nuestra costa caribe se haya apropiada y sea conocida como “Los Sapitos” I Know What I Know. Se recomienda el baile de los guitarristas.

Finalmente una actuación con Marc Anthony, una de las canciones ya más latinas del antimusical sobre portorriqueños para Broadway The Capeman que obviamente no les gustó a los gringos, tan poco gustosos de la crítica.

En fin la música puede ser divertida, alegre y con contenido.

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