La alcaldía de Bucaramanga, ¿un premio de consolación?


La preocupante afirmación que sirve de título a esta entrada la escuché en un tertuliadero de la ciudad. Y me dejó preocupado. La explicaré a continuación…

Sonrisales

Los contertulios hablaban de la política local y de la forma en que se ha venido a menos la imagen de los alcaldes de Bucaramanga. En una cosa que estuvieron prontamente de acuerdo fue en que el deterioro de la ciudad viene de las pésimas administraciones que últimamente ha tenido la ciudad. Y dijeron que básicamente todo inicia en este siglo desde la fogosa e incendiaria administración del ‘impoluto’ Nerón Iván Moreno. (En eso uno de ellos estaba en desacuerdo y databa el inicio del acabose en la elección casi por unanimidad de Jaime Rodriguez, en una componenda de casi todos los grupos políticos). Volviendo a este siglo, Ivan impuso a su sucesor Honorio, para que le cuidara la espalda quien a su vez impuso a su sucesor Fernando Vargas, para lo mismo. En ese punto hubo desacuerdo pues algunos decían que este último se había trepado solito.

Finalmente coincidieron en que los tres últimos, incluido Héctor el ‘Breve’, inicialmente habían aspirado a la gobernación del departamento, pero al no encontrar respaldo, se habían consolado con la Alcaldía de Bucaramanga, con el apoyo del decrépito liberalismo. Decrépito y contaminando pues sus voltiarepas miembros suelen pasar por otros partidos para reencaucharse, por ejemplo Doña Elisa, El Chato Arenas y otros de escasa recordación…

En resumen: La ciudad ha perdido tanta importancia que los políticos ven el cargo de Alcalde de Bucaramanga como un premio de consolación.