Mañana decembrina en la Plaza Luis Carlos Galán


Desde el atrio de la Alcaldía de Bucaramanga se observan teñidas de azul las montañas que hacen parte del macizo Santandereano. Tonalidades que en la distancia se confunden con el color azul celeste de un alegre cielo que parece invitar a un paseo con piscina incluida. Ni una perezosa nube se asoma tan temprano. Uno que otro caminante y más bien pocos empleados públicos y ‘lagartos’ en una zona en ka que tradicionalmente abundan. Y menos en una época que que se trabaja y se asiste a las oficinas aún menos que lo de costumbre, máxime si se acerca el cambio de gobierno (caras nuevas en los carros oficiales, se dice). Y menos mal que la caseta tapa el busto de Galán, del que se puede decir de todo menos que sea mesurado. Volviendo a las montañas, ojalá el nuevo alcalde en su posesión pueda observar las estribaciones de los cerros orientales y se acuerde de lo prometido en su campaña y evite que esos oscuros intereses que han tratado de hacer pasar el POT a pupitrazo limpio no se salgan con la suya. En fin…

Bueno, pero eso no le quita la buena pinta al día, aunque por la tarde estaremos quejándonos del calor…

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