Como un tatuaje


Si, así de indelebles son las huellas que dejó el suspendido alcalde de Bucaramanga Fernando Vargas, al Alcalde Designado Héctor Moreno Galvis. Y no se trata de las desactulizadas páginas de internet, ni los secretarios de despecho que se han atornillado a sus escritorios.

No se trata de la herencia de “chicharrones” como de manejar con pinzas que le dejó en bandeja. Uno especial se trata de unas reformas administrativas o cambios en dependencias de la Alcaldía, En dónde ignorando olímpicamente el Decreto Ley 785 de 2005 los empleados que hicieron los estudios, probablemente motivados por el afán de incorporarse a la carrera administrativa sin cumplir los requisitos y procesos de ley, para de paso acomodarse con unos altos emolumentos dentro de la apreciada nómina oficial. Eso en las oficinas asesoras jurídicas y de planeación, así como la de  rimbombante nombre “Relaciones Exteriores“. Ese nombre recuerda el chiste viejo del señor Bucaramanga que le decía a la esposa que estaba dedicado a las Relaciones Exteriores y hasta que de tanta viajadera se vino a saber que en realidad tenía una moza en San Antonio del Táchira.

El otro chicharrón, es el del suspendido Secretario de Educación Luis Alfonso Montero Luna, de quien se rumora que pese a haber sido suspendido por la procuraduría de su cargo, sigue llegando puntualmente a la Secretaría y hasta se ha auto asignado una secretaria para su servicio exclusivo. Entendible carajada ahora que viene la feria de cupos escolares… ¿Y la Procuraduría?

 

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