El cuento del Baloto en Bucaramanga


Para esta época de sorteos multimillonarios.

En días pasados en Bucaramanga cayó el Baloto. Ese sorteo electrónico que la gente juega aunque cree que eso de que entreguen los premios es pura chicuca. Siete mil quinientos millones de desvalorizados pesos colombianos. Obviamente se despertó un frenesí por averiguar quién había sido el afortunado. Pero nada…

Ya por estos días en la ciudad está circulando un rumor que más parece leyenda urbana. Se dice que la que se ganó el Baloto, fue la cucha que vendía mangos en las calles de Cabecera, más precisamente la esposa del señor que vende libros más abajo. Y que la esposa se voló con la plata y dejó al marido a quien tuvieron que llevar al hospital al borde del infarto. Dicen los chismosos que con esa plata la vieja se levanta por lo menos cuatro nuevos maridos. Vaya uno a saber si esa joda es cierta…

Simpático cuenta que recuerda una historia acaecida en Lebrija, de un tal Juan Parra. Resulta que su compadre encontró una pequeña moya llena de un polvo amarillo y le encomendó a su compadre Juan Parra que llevara el recipiente hasta Bucaramanga para que averiguara qué era ese polvillo. Don Juan llevó la vasija a Bucaramanga y de regreso le dijo al compadre que había botado esa vaina que eran puras cenizas. Al poco tiempo Juan empezó a construir un par de edificios y a vivir de forma acomodada, pues en realidad lo que había encontrado el inocente compadre era una guaca y las ‘cenizas’ eran ni más ni menos oro en polvo.  Tiempo después en una visita a Lebrija, su compadre le dijo que la semana anterior había encontrado otra moya igualitica a la primera y que la había mandado a botar al río pues como Juan le había dicho que eran cenizas… Desde entonces el acomodado Juan se dedicó a la pesca.

Actualización: 23 de septiembre de 2012.

Volvió a caer el Baloto en Bucaramanga

Pues si, e hizo un ruidajón ni el berraco… Lo único que se supo es que quien lo ganó lo compró en los billares de la 37 con 18. Y como estamos en ferias ojalá no pase como al de diciembre del 2010 que la persona que lo ganó no lo cobró, pues parece que nunca revisó el billete.

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