Reescribiendo la historia local a los totazos


En un artículo de un diario local, donde quien escribe hace gala de historiador de los barrios de Bucaramanga hace un recuento de la historia del barrio Cabecera de Llano. Es el sector que se ve en la parte superior derecha de la fotografía. Allí menciona en varias ocasiones que ese barrio nació en  ‘Valle de Don Andrés’. Cuatro veces lo repiten: “Dicen que el relato de esta zona de la ciudad se inspiró en una hermosa llanura, que todos llamaban: El Valle de Don Andrés. Era la finca del prestigioso, David Puyana”… “La construcción de varias ‘casaquintas’, situadas en el entonces ba­rrio Sotomayor, ocuparon el costado occidente del Valle de Don Andrés”… “Con la llegada de los años 60, surgió la idea de Mo­tear (SIC) completamente el Valle de Don Andrés, para desarrollar vivienda unifamiliar”… “El antiguo Valle de Don Andrés sigue ahí, sólo que ya no tiene potreros”…

Esa frase me envía a estudiar de nuevo geografía e historia, pues desde pequeño en el Liceo Santa Cecilia me enseñaron que la ciudad estaba en una meseta y por lo visto eso cambió en el Siglo XXI. Dice el Diccionario de la Real Academia: m. Llanura de tierra entre montes o alturas. Cuenca de un río. Por otra parte, tenía entendido que el barrio se llamaba Cabecera de Llano, por estar en la Cabecera del “Llano de Don David”. Por Don David Puyana, aquel que la leyenda dice que tenía pacto con el Diablo. Y que el Llano de Don Andrés fue en el que se formó el barrio San Francisco.

Eso demuestra la profundidad de algunas de las investigaciones de ese diario. Como en el caso de la vajilla conmemorativa en que confundieron los Búcaros con las Mionas. De pronto la confusión se debe a que los dueños de La Casa del Diablo, cuando construyeron dos torres en ese lote, le cambiaron el nombre a Casa de Don David.

Sólo queda recomendarles un par de lecturas  La casa del diablo, los Puyana: Tenencia de tierras y acumulación de capital en Santander. Emilio Arenas, (Bucaramanga, 1982). O La Otra Raya del Tigre. de Pedro Gómez Valderrama.

Es probable que dentro de treinta años un historiador busque en la prensa algo sobre ese barrio y encuentre esa entrevista.


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2 comentarios

  1. Anónimo

    No todo lo que encuentra un historiador en los diarios es considerado cierto, al menos si este está bien formado no lo debe tomar como un hecho verídico, pues la historia a diferencia de las otras ciencias está llena de probabilidades.

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    • Cierto. Gracias por el comentario. Saludos.

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