En las Palmas de memoria – I


Con unas fotografías en el IPhone, le preguntamos a unos conocidos que les recuerda las fotos de esa zona, y brotaron una serie de recuerdos, que acá se publican.

Buena fotografía mijo. ¿De donde la sacó? Se ve que fue tomada hace ya mucho rato. Conocí esa zona mucho antes de fuera tomada la foto.

Leer más…Me recuerda vacaciones del colegio, cuando luego del almuerzo y la siesta, salíamos a esa parte del llano, y en medio de los matorrales nos dedicábamos a elevar cometas. Las fabricábamos con cañabrava, papel milano o encerado, pita piola y como adornos unas colas que hacíamos con los trapos que sobraban del taller de costura de las señoritas Báez. Esa parte de la meseta no es tan plana y nos decían que allí no había habido ningún combate en ninguna de las innumerables guerras civiles. Algo muy distinto a lo que nos contaban del sector de la Puerta del Sol, en donde, nos contaban  para pesar de la abuela, que se habían enfrentado los tíos del bando de los conservadores con los otros tíos del lado liberal. Afortunadamente para toda la familia, desde la famosa Batalla de Palonegro no se volvió a saber de levantamientos armados en la región. Por eso, muchos de nuestros parientes emigraron a Venezuela para evitar ser reclutados por uno u otro bando. Y también le cuento que por esa época, yo ya ni le tenían miedo a la casa que se veía en la loma en la Cabecera Oriental del Llano.

¡Ah! ¡Sotomayor, hace rato! Se ve que la iglesia está apenas en construcción. Yo asistí a muchos de los bazares hicieron los curas para terminarla. Hasta cuando crearon la parroquia de San Pío y les quitaron la clientela a los Jesuitas. El abuelo materno trabajó en la construcción del barrio. Decía que esa zona era muy aburridora para trabajar. Nos contaba que cuando era niño le gustaba ir a ver a los trabajadores que iniciaron los trabajos del sector. Que veía bajo el calor de julio al topógrafo y los cadeneros, y que los escuchaba cuando caminaban mientras que en voz alta iban echando madrazos, al pasar por los potreros. Iban clavando estacas cada cierto tiempo, las que luego servirán para que los operarios de esas nuevas máquinas que les parecían monstruosas, hicieran el trazado definitivo de calles y avenidas, y que algunas veces detrás de la comisión de topografía pasaban las señoras del otro barrio arrancándolas como quien cosecha leña. Y que luego, como a las once de las mañana,  luego de un corto descanso para beber el ‘aguadulce’ o guarapo que cargaban sus totumas con sus herramientas, volvían a trabajar. Y que habían tenido que hacer varias veces el trazo, pues el plano que manejan los ingenieros era bastante distinto a los que habían conocido. Por ese entonces la paga era baja, pero que tocaba trabajar, además que desde la quiebra de la Mutualidad no se había iniciado un trabajo tan grande como ese. Uno de los cadeneros, con el tiempo resultó amigo del abuelo, y le decía que el ingeniero se había ‘enlocado’ y que iba a hacer una ciudad de puras bolas. Y que el terreno era muy extenso y alejado de las viviendas y todas las tardes al terminar el trabajo, se veía regresar la fila de obreros por el camino hacia sus ranchos. También recordaba a un tal Juan, un joven machetero que contrataron por los lados del la Filadelfia, quien cuando no estaba desbrozando el monte, se la pasaba jugando con los saltamontes que atrapaba, esa manía se le pegó y por eso esa colección de bichos secos que no deja mirar la abuela.

Chévere. Uno mira la foto y así se da cuenta como se ha dañado esa zona. Es como el envejecimiento de la gente, si se trata de una persona con la que estamos en contacto día a día no nos damos cuenta, sólo al ver las fotos viejas nos damos cuenta de los cambios. Así le pasa al sector, uno pasa por allí todas las semanas y no se da cuenta de los cambios, sino hasta que ve las fotos antiguas. Claro que cuando uno pasa por allá en una noche de un viernes, ahí si se entera de cómo han cambiado las cosas. Ahora se ve un gentío terrible y por supuesto con los problemas que conllevan esas aglomeraciones de gente aceleradas con alcohol, entre otras cosas. Luego le cuento…

Vea acá la segunda parte

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